¿Fue demolido el estadio Yeyo Úraga?

Por: Frank Maridueña 15 enero, 2019

Parece que así fuera, pero no. No es un simple juego de palabras, es tan solo la cruel realidad de lo que está pasando con el estadio Aurelio Yeyo Úraga, el principal escenario deportivo del béisbol ecuatoriano.

El histórico y legendario inmueble, ubicado en la esquina noreste de las calles Cuenca y Tungurahua, se levantó grandioso, pero ahora se lo siente frío. Imponente por la magnitud y el tamaño, para la época, fue inaugurado el domingo 21 de noviembre de 1965 con ocasión de los V Juegos Bolivarianos. Hoy se lo ve sombrío por la falta de acción. Las luces que antes iluminaban el campo donde lanzadores, bateadores, fildeadores, corredores exponían sus cualidades ahora están apagadas.

Es la misma sensación que se experimenta cuando concluye una gran obra de teatro. Se terminó la función y se van actores, libretistas, tramoyistas y el público. El Yeyo fue muy bien construido, sus bases y estructura están sólidas, tanto que han soportado intensas lluvias, temblores, malos gobiernos y malos administradores.

El 30 de diciembre pasado, este Diario informaba del torneo de primera división, con la participación de diez equipos de cinco provincias. Lo llamativo del tema es que este campeonato se jugó en la Liga Kennedy, organizado por la Federación Ecuatoriana de Béisbol (FEB) con auspicio y apoyo del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE)

La nota señala que el campeón fue el equipo Estrellas Orientales, conformado con peloteros ecuatorianos, dominicanos, venezolanos y cubanos. Superó en la final al Americano en dos partidos. Participaron diez novenas, entre ellas Esteban Quirola, de El Oro; Roque Macías, de Manabí; Mantarrayas, de Santa Elena; Águilas de Pichincha; y las locales Emelec, Universidad Católica, Cardenales y Bucaneros.

La mayoría de los más de 60 deportistas foráneos vive en nuestro país y muchos de ellos jugaron béisbol profesional en los suyos o en las academias de las organizaciones de Grandes Ligas y en las menores de Estados Unidos. Otros fueron traídos para la última etapa.

¿Por qué se jugó en la Kennedy y no en la casa natural del béisbol mayor? No critico que se haya realizado en el mencionado campo ni que esté mal que la FEB haya organizado el campeonato. Al contrario, merece aplausos y reconocimiento porque salvaron la temporada de béisbol, porque el 2018 se terminaba y no había esperanza de nada.

¿Qué pasa con el organismo rector del deporte de la provincia (Fedeguayas)? ¿Cuales son las razones para que no haya organizado el torneo? ¿Por qué tuvo que refugiarse el béisbol en otro escenario?

La dirigencia de antaño del béisbol siempre soñó tener su propio estadio, hasta que la Federación Deportiva del Guayas decidió construir uno de caña y madera en el viejo estadio Guayaquil, en el mismo lugar donde hoy está el Yeyo. Luego se creyó necesario modernizarlo y aprovecharon la realización de los Juegos Bolivarianos, lo expusieron ante los altos poderes del Estado –en aquel entonces Ecuador estaba presidido por una Junta Militar– y consiguieron los recursos para la construcción del Yeyo Úraga en tiempo récord.

Este estadio ha sido testigo de jornadas históricas, como la conquista del Campeonato Sudamericano de mayores, el 1 de diciembre de 1966; del torneo Sudamericano Infantil, ganado por Ecuador de manera dramática ante Brasil 7-6, el domingo 22 de julio de 1990. Al año siguiente, el Club Chavos logró la Serie del Caribe y Países Amigos. También se jugaron ahí los certámenes denominados Béisbol Espectáculo, con peloteros de grandes niveles que generaron asistencias masivas.

El Yeyo siempre fue facilitado para que cada equipo entrenara para sus participaciones en un horario asignado por la Asociación Provincial, que era el ente técnico encargado del desarrollo de las actividades. Esto cambió. Fedeguayas estima que cada club debe tener su propio campo de entrenamiento o pagar por el uso del escenario.

Los tiempos y la interpretación de las normas y leyes hicieron cambiar los conceptos. En épocas pasadas, la matriz (Fedeguayas) entregaba valores para el fomento y desarrollo para cada uno de los deportes y además, en el caso especifico del béisbol, cubría costos de la llegada de los peloteros extranjeros, la organización y premiación de los campeonatos.

En el 2018 no se realizó ningún campeonato, intercambio, topes ni juegos oficiales. En esta circunstancia hay que buscar una solución. Hubo épocas que su administración fue autónoma. Fueron suficientes las gestiones de sus dirigentes y no se necesitó de la matriz. Se automanejó con el ingreso que generaban los garajes, el remate del bar y aporte de la empresa privada.

Todo esto fue cambiando hasta llegar a la actual situación, en la que es muy complicado que los clubes puedan armar sus novenas, comprar implementos, pagar inscripciones, consumo de energía eléctrica y además costear las premiaciones.

El Yeyo Úraga no fue derrumbado, pero la falta de actividad produce la sensación de que no existe. Si el modelo no funciona, hay que buscar otras alternativas. El Yeyo debe ser entregado a alguna institución que lo active de manera intensa, con capacidad de administración y de gestión que permita recobrar el brillo, la algarabía y las emociones que por muchos años brindó el principal diamante de béisbol del país.

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